Es una casa amplia y luminosa con espacios abiertos y grandes ventanales de madera por los que entra el sol y el aire del Puerto. Desde las habitaciones, cada una con terraza propia, se puede contemplar todo el paisaje del valle y tomar el fresco en las noches de verano.
El interior combina el estilo clásico de la decoración con la comodidad, logrando crear un ambiente acogedor y confortable. Cuenta con dos salones, una gran cocina comedor y un porche techado que, amueblado como zona de estar, permite comer al aire libre.
También cuenta con un jardín vallado con tumbonas para tomar el sol y mobiliario para comer, junto a la barbacoa, bajo la sombra de sombra de olivos, olmos y árboles frutales.
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